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lunes, 19 de mayo de 2014


CARABINEROS DE CHILE
(Parte II)

POR LA SENDA DE LA ORGANIZACIÓN INSTITUCIONAL
                                          


Después que el Vicepresidente de la República Coronel de Ejército don Carlos Ibáñez del Campo firmara el Decreto fundacional de Carabineros de Chile Nº 2484, acto  que a simple vista pareciera ser un hecho rutinario de quien conduce los destinos del País, de inmediato afloran las preguntas que el lector de esta narración ávido de conocimiento, se hará para saber qué paso después de haber suscrito y publicado el decreto. ¿Cómo se organizó esta Institución? o ¿Cómo Carabineros llegó a ser lo que hoy en día es? La respuesta la podemos encontrar en el resultado del análisis de las fuentes escritas editadas con posterioridad a la fusión de las Policías con el Regimiento de Carabineros y que en un sucinto relato se las entregaré.

En efecto, se publicaron tres documentos primordiales que sin importar las fechas de emisión, cimentaron la construcción de este nuevo organismo. El primero de ellos esta relacionado con la ubicación de la Institución al interior de la organización administrativa del Estado. Si bien es cierto que el Nº 10 del Decreto Nº 2484 señalaba: ”Los Jefes de Carabineros de cada Provincia dependerán del Ministro del Interior para los efectos de la disciplina, administración y reclutamiento, y el Intendente de la Provincia para la atención de sus funciones policiales”,  por lo tanto tuvo que redactar y firmar, el Decreto Supremo Nº 3091 de fecha 9 de mayo (12 días después de decretar la fusión) en el cual dispuso reestructurar orgánicamente el Ministerio del Interior, alojando en el la Dirección de Orden y Seguridad de Carabineros.

El documento en su parte resolutiva decretaba:

 “El Ministerio del Interior tendrá la siguiente organización:    

1.-  Subsecretaría (S.S.)
-          Primera Sección de Gobierno Interior (S.S.1)
-          Segunda Sección de Informaciones Políticas (S.S.2)
-          Oficina de Partes
-          Archivo

2.-  Dirección de Orden y Seguridad (O.S.) con las siguientes secciones: -
-          Primera Sección: Organización e Instrucción (O.S.1). A cargo del estudio de los Reglamentos sobre Organización, Distribución, Dotación, Instrucción y demás disposiciones Ministeriales que la atención de este ramo del servicio requiera.
-          Segunda Sección: Policial (O.S.2) A cargo de todo lo relacionado con los servicios de Orden y Seguridad e investigaciones.
-          Tercera Sección: Identificación (O.S.3) A cargo de los servicios de Identificación y Pasaporte.
 
3.- Dirección del Personal (P)
-          Primera Sección: Destinaciones y Ascensos (P.1)
-          Segunda Sección: Calificación de Oficiales (P.2)
-          Tercera Sección: Reclutamiento de Tropa (P.3)
-          Cuarta Sección: Retiros y Pensiones (P.4) 

Agrega el decreto en relación a la Dirección del Personal: “Esta será la encargada del estudio de la vida profesional de los Oficiales, del reclutamiento de tropas y, en general, de los asuntos disciplinarios y de los de justicia y recompensas.”

4.- Dirección Administrativa (A).
-          Primera Sección: Presupuesto, Fondos y Contabilidad (A 1)
-          Segunda Sección:  Vestuario, Equipo y Alimentación ( A 2)
-          Tercera Sección: Armamento y Municiones (A 3)
-          Cuarta Sección: Intendencia y Administración de Caja (A 4)
-          Quinta Sección: Reparación y Construcción de Cuarteles (A 5) 
 5.- Dirección de Sanidad (S. d.)
6.- Dirección de Remontas (R)
7.-  Dirección de Correos y Telégrafos (C. T.)
       Continuará a cargo de estos servicios como organismos del Ministerio en igual forma que las demás Direcciones.
8.- Inspección General de Intendencias y Carabineros de las provincias con el numero de Inspectores que se fija (I. I. C.)  
      Los Inspectores de Carabineros harán sus visitas a dichos Cuerpos y a sus respectivas Administraciones de Caja, por lo menos, con igual frecuencia. 


Seguidamente, designó al Prefecto de la Prefectura de Santiago y este nombramiento recayó en el Coronel de Ejército don Aníbal Parada Pacheco, cuyo Decreto Nº 3095 de fecha 9 de Mayo del mismo año, señalaba: “Nómbrese al Coronel don Aníbal Parada Pacheco Jefe de las fuerzas Fusionadas de Policías y Carabineros de la Provincia de Santiago, debiendo, por lo tanto, hacerse cargo de la Prefectura de esta ciudad."

 Recordemos que en importancia, las principales dotaciones de Policías que existían hasta esos momentos en el País, eran las de Santiago y de Valparaíso, abarcando el 31% de efectivos policiales a nivel nacional.

Y, finalmente, dispuso el 24 de Mayo mediante la Orden Ministerial Nº 3,  la entrega de las dependencias, muebles y enseres de ex - Dirección General de Policías al Director del Personal de Carabineros, Coronel don Fernando Sepúlveda, para que funcionare allí, los servicios de Carabineros de Chile. Este edificio estaba ubicado en la calle del Cerro, actual calle Virginia Subercaseaux.

Con la entrega del Cuartel de la Dirección General de Policías, simbólicamente se puso fin a una etapa de la historia de la Policía en Chile, época romántica y entrañable que no ha quedado olvidada, pues uno de los fundamentos básicos de la doctrina institucional que hoy ostenta Carabineros, proviene de su historia.

Para dar por concluido esta somera revisión de los inicios de la historia de Carabineros, diremos que se dio comienzo a otro periodo donde surgiría una Institución que, con esmero y profesionalismo, acaparará el reconocimiento y la aceptación de la comunidad nacional y será aceptada en el concierto mundial.

    


viernes, 9 de mayo de 2014

Campaña Marítima Chilena en el Lago Titicaca

Lancha Torpedera Colo Colo

Tal vez, el acontecimiento que se narrará sea el más ignoto de las campañas marítimas que se desarrollaron durante la conflagración bélica denominada “La Guerra del Pacifico”. Me refiero al hecho que una nave de guerra perteneciente a la Armada de Chile haya navegado e impuesto la supremacía nacional, ondeando el pabellón patrio en su asta de popa, en las aguas del lago Peruano-Boliviano Titicaca.

A la sazón, la escuadra nacional, estaba integrada por una variada gama de buques de diversos tonelajes, algunos de guerra como los blindados Blanco Encalada y Cochrane las Corbetas O”Higgins, Abtao y Esmeralda y otros barcos de carácter logísticos como el Matías Cousiño, Rimac y el Loa entre otros navíos, que permanecieron en el teatro de operaciones de la zona norte desde el inicio de la campaña marítima con el bloqueo del Puerto de Antofagasta hasta el retiro del último soldado Chileno de los campos de batalla. Les cupo una participación destacadísima en las escaramuzas mientras duró el conflicto.

Integraban también la flota naval, cuatro lanchas torpederas cuyos nombres fueron: Colo Colo, Fresia, Guacolda y Tucapel. Su tripulación era de dos oficiales y 25 marineros, poseían dos o tres torpedos del tipo botalón y una ametralladora marca Hotchkiss empotrada sobre la cubierta.

Estos navíos fueron construidos para Chile por los astilleros Ingreses Yarrow of Poplar, tenían 12 metros de eslora y estaban reforzadas en sus proas de tal modo que podía embestir una embarcación de similares características.

Los torpedos a que se hace alusión, consistían en una pértiga o botalón ensamblado en la proa del navío que sobresalía de la nave 5 a 7 metros, en cuyo extremo portaba una carga explosiva que se activaba eléctricamente al tomar contacto en la embestida con el buque adversario o también podía ser alojada bajo la línea de flotación.

Corría el año 1882 y la guerra ya estaba en su ocaso. El General del Ejercito Peruano Nicolás de Piérola había huido de la ciudad de Lima dejando el gobierno acéfalo. Este hecho le sirvió para que ingresara victorioso el General Manuel Baquedano al mando de las huestes nacionales y una vez asentado el ejército en esa ciudad, le encomendó la honorable misión de restablecer el orden y la seguridad de sus habitantes, al  Batallón “Bulnes” integrado por los Policías de la ciudad de Santiago.

Mientras tanto, en la sierra Boliviana aún permanecían diversos grupos de soldados ajenos al término del conflicto, aunque eran tropas aisladas se enfrentaban duramente con las chilenas y usaban el lago Titicaca que dividía ambos países, como medio fluvial de comunicación y de apertrechamiento, como también usaban las barcas y canoas de paja de los indígenas para huir al interior del lago después de las escaramuzas.   

Fue esta razón entonces, que motivo a la jefatura de la Armada Nacional para designar al Teniente 1º Ángel Lynch Irving como comandante de la lancha torpedera Colo-Colo para que, desde el puerto Peruano de Ilo y junto a los ingenieros navales chilenos procedieran al desguace de la lancha y las piezas debidamente embaladas en cajones, fueron  transportada en el ferrocarril hasta el poblado de San Carlos de Puno y una vez en el destino, fue nuevamente ensamblada y botada en las aguas del lago Titicaca. Su misión fue cortar las líneas de comunicaciones y aprovisionamiento del ejercito Peruano y Boliviano que aún resistía, así también en los distintos desplazamientos por el lago, logró neutralizar las embarcaciones enemigas, navíos que  fueron requisados y entregados al Coronel del Ejército Chileno Diego Duble Almeyda. 

Terminada la confrontación y firmado el armisticio entre ambos países, la lancha torpedera Colo-Colo fue devuelta al océano pacifico y navegó orgullosamente con la bandera nacional en el mástil de honor, siendo recibida en Valparaíso con los vítores navales. Continuo en servicio hasta el año 1885 cuando fue definitivamente dada de baja de la armada.

martes, 22 de abril de 2014

CARABINEROS DE CHILE

Los acontecimientos que rodearon su fundación


Han transcurrido 87 años, desde que el Vicepresidente de la República de Chile, Coronel de Ejercito don Carlos Ibáñez del Campo firmara el Decreto Nº 2484, dando vida a la Institución más querida por la ciudadanía. Me refiero a Carabineros de Chile.

Solo para entender este proceso, detengámonos momentáneamente para revisar cuales fueron los sucesos históricos que vivió el país y que rodearon este magno acontecimiento. A esa fecha, Chile había tenido que soportar la interrupción de su vida republicana de 100 años, al haberse producido dos intervenciones militares (1924 y 1925) en demanda de mejoras económicas y sociales, movimientos en los cuales el Mayor Ibáñez estuvo involucrado junto a la oficialidad joven del Ejército y algunos oficiales de la Marina y de la Policía.

Desde la perspectiva política y social, el país estaba sumido en un gobierno inestable pues su presidente había sido depuesto en dos oportunidades, los congresistas no aprobaban las leyes propuestas por el Presidente Arturo Alessandri y la denominada “cuestión social” se acentuó cada día mas a causa del descontento de los grupos de trabajadores que los historiadores han llamados: “intermedios y proletariado”, continuando las movilizaciones sociales.

          El Regimiento Escuela de Carabineros en formación de parada

Al mimo tiempo, la idea de instaurar una sola institución que tuviera la misión de mantener el orden en las ciudades y el resguardo en los campos, germinó en el entonces Mayor de Ejercito Carlos Ibáñez desde que fue nombrado por el primer mandatario don Juan Luis Sanfuentes como Director de la Escuela de Carabineros en el año 1918, oportunidad que tuvo para conocer mas de cerca la fructífera labor que desarrollaban los efectivos del Regimiento de Carabineros en pos del combate del bandolerismo en las zonas rurales.

Después de haber hecho una fecunda tarea de adoctrinamiento y de profesionalismo no solo a sus Oficiales sino que también a los soldados del regimiento, al año siguiente fue designado Prefecto de la Policía de Iquique.


                                                                La Policía Fiscal

De estos dos hechos se puede desprender que fue en el ejercicio de estas funciones que le permitió darse cuenta de la necesidad que tenía el país de poseer una sola organización policial y no tres como lo eran hasta esos momentos: El Regimiento de Carabineros, la Policía Fiscal y las Policías Municipales.

 A su círculo de oficiales mas cercanos y a sus amistades, Ibáñez le comentó su idea de crear una sola institución que se encomendaría del orden y la seguridad en todo el país, que tuviera un solo mando y su dependencia administrativa debería estar alojada en el Ministerio del Interior y, por sobre todo, que fuera -como él la denomino-,  “un ejemplo de civilidad”.



Carabinero dirigiendo el tránsito en la Plaza Aníbal Pinto en Valparaíso

La oposición a sus propósitos llegó desde los diversos estamentos gubernamentales. El Ejército que se opuso a la materialización de la fusión, las esferas políticas visualizaron la formación de una institución que solo sería en beneficio de su persona y los menos la tildaron de descabellada ya que aconsejaban que el resguardo de la ciudadanía debía quedar tal como estaba, pero lo cierto es que en una reunión de camaradería que le diera el mando de la Policía Fiscal de Santiago en el mes de Marzo de ese mismo año realizada en el Cuartel de la Cuarta Comisaría por su reciente nombramiento como Ministro del Interior, dio a conocer públicamente su firme decisión y los propósitos que procuraba. 

               Cambio de Guardia en el Palacio Presidencial año 1918

El destino quiso ayudarlo, pues al tener los cargos de Ministro de Guerra y Marina que ejercía desde 1925, asumió a la vez la cartera del Interior el 9 de Febrero del año 1927 tras la renuncia de su titular don Roberto Rivas Vicuña. Un mes después y ante los continuos desencuentros que tuvo el Coronel Ibáñez con el Presidente de la Corte Suprema y hermano del Presidente de la República don Miguel Ángel Figueroa, debió renunciar éste último al cargo de la primera magistratura, asumiendo los destinos de la nación como Vicepresidente de la República.

Fue en esos momentos que tuvo la oportunidad de materializar un viejo anhelo, de fusionar a las policías del país para que representaran la autoridad en la sociedad chilena. En efecto, creó este cuerpo no sólo con fines policiales, sino que también para segurar la vida, el trabajo y la tranquilidad de todos los moradores del suelo patrio, firmando el 27 de Abril de 1927, el Decreto Supremo Nº 2484. 

El triunfo en esas elecciones por una amplia mayoría, permitió que el General Carlos Ibáñez continuara desde la primera magistratura con la organización de Carabineros de Chile.  

jueves, 3 de abril de 2014

Conversaciones de Historia y Policías

La Pascua Policial

 

Transcurría la década del 1900, la fuerza laboral del país gradualmente comenzaba a organizarse para defender sus derechos laborales, a las Mutuales les siguieron las Mancomunales -organizaciones obreras nacidas en las zonas mineras-, dando origen a un clima de inestabilidad político-social.

A esta agitación social, se ha denominado históricamente “la cuestión social”.

Presidente de Chile era don Juan Luis Sanfuentes (1915-1920), quien llegó al Gobierno en una reñida disputa electoral con su más cercano opositor el abogado Javier Figueroa Larraín, debiendo el Congreso Nacional dirimir entre ambos candidatos.

Su gobierno es considerado como una administración moderada, con grandes adelantos en obras públicas y educacionales. Promulgó la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria (20.08.1920), participó al término de la Gran Guerra en la creación de la Sociedad de las Naciones (1919) y tuvo que soportar las presiones diplomáticas de los países beligerantes para que Chile participara en conflicto, pero supo mantenerse en una posición neutral.

Al mismo tiempo, el 15 de Junio del año 1916 mediante el Decreto Supremo  N° 2490 fue nombrado Prefecto de la Policía de Santiago al Teniente Coronel de Ejército don Rafael Toledo Tagle, con la misión de reorganizar la policía capitalina. Asumido su puesto, dispuso –entre otras actividades-, el permanente adoctrinamiento de los guardianes mediante las academias de Oficiales y de Tropa, instauró el Seguro Mutuo de Vida y dispuso de una cuota mortuoria para su personal.

Su obra mas trascendental fue el haber enunciado las directrices para que se redactaran los 17 Reglamentos que, aprobados por el Presidente de la República, comenzarían paulatinamente a regir los servicios policiales.

El día 25 de Diciembre del mismo año, instauró en las distintas Unidades Policiales de Santiago, una fiesta para los hijos de los guardianes llamada “La Pascua Policial”, fiesta que se realizaba en el cuartel de la Prefectura ubicado en la calle San Pablo entre El Peumo, actual Amuntegui y Teatinos, donde funcionaba además la 1°, 3° y 5° Comisaría, por contar este edificio con un amplio patio interior que deslindaba hasta la calle Sama, actual General Mackenna, permitió que cada unidad policial instalara un kiosco para la atención de sus respectivas dotaciones con sus familiares.

Tal fue el éxito de esta fiesta y la importancia adquirida, que en el año 1921 debido al aumento de los participantes, tuvo que trasladarse su organización al “Stadium Policial” perteneciente a la Brigada Central de la Policía, ubicado en los terrenos de la ribera sur del Río Mapocho, hoy avenida Balmaceda, (Parque de los Reyes), participando en ese año, el Presidente de la República y sus Ministros. 

Pero fue el 14 de noviembre el año 1924, que se reglamento esta actividad, dictándose la Circular N° 14 de esa fecha, señalando su primer articulo que se fijaba el día 25 de Diciembre para celebrar la Pascua de los Guardianes. El articulo siguiente señalaba los requerimientos para su organización describiendo que en esas fiestas se repartirán a los Guardianes y sus familias “dulces y refrescos, y se procurará dar a los niños juguetes y algunos artículos de utilidad práctica como ser “vestiditos” y zapatos”.


Esta iniciativa perdura hasta el día de hoy, siendo un claro ejemplo de la tradición Institucional. 

lunes, 17 de marzo de 2014

Goliat, el fin de los mares


 Llegó a mis manos durante el verano pasado, el libro  “Goliat, el fin de los mares”, es un Thriller de 520 páginas del escritor estadounidense que trabaja para el NY Times, Steven Robert  Alten (autor de la trilogía Maya: El Testamento Maya, La resurrección Maya y Apocalipsis Maya).
En el ejemplar, narra los adelantos futuristas de la inteligencia artificial al diseñar y desarrollar su protagonista -Rochelle "Rocky" Jackson-, una computadora llamada “Hechicera” la que fue instalada en un poderoso submarino nuclear norteamericano, cuyos planos fueron destruidos por su antiguo amante Gunnar Wolfe, quien había sido acusado de traidor a su país
Esta nave que tiene la forma de una manta raya, está dotada de los adelantos más complejos en telecomunicaciones, armamento y navegación y, además, esta equipado con un arsenal de armas nucleares.
La navegación, defensa y las decisiones en general, esta gobernada íntegramente por “Hechicera” que posee una inteligencia artificial y que tiene la capacidad de detectar y repeler el peligro y es más, puede absorber conocimientos propios y actuar decididamente por sus experiencias.  (Esta historia me recuerda la película de Stanley Kubric “2001 la Odisea del Espacio” donde nos muestra una incipiente inteligencia artificial en la computadora HAL 9000, que dominaba la nave y se comunicaba con la tripulación a través del habla).  
La trama continúa entre la conspiración de China, el submarino que desaparece del Departamento de la Defensa de EE.UU y el hundimiento de una flota de buques de guerra norteamericana liderada por el portaaviones USS Ronald Regan.
Aquí, no plantea varias reflexiones que el lector deberá hacerse: por ejemplo, de que forma se pueden regular los avances en la tecnología para ser usados en beneficio de la humanidad y no en la construcción de armas para su exterminio. De la misma forma, se debe imaginar –el lector-, como afrontar la vida si la inteligencia artificial se convierte en realidad.
En síntesis, es un libro entretenido y ameno (no más que eso) que, para los que les gusta la trama futurista y de aventura, deben leerlo.


domingo, 9 de marzo de 2014

Adquiriendo experiencia fotográfica


Jugando con el macro


Festival de colores


Hacia el horizonte


¿Que esperara?


Un acierto de la majestuosidad del océano



Emprendiendo el vuelo

miércoles, 19 de febrero de 2014

FRANCISCO I



Dos periodistas Argentinos -Sergio Rubir y Francesca Ambrogetti- convencieron después de tanto insistir, al Cardenal Argentino Jorge Bergoglio para que le concediera una entrevista. El  resultado lo encontramos en el libro titulado “EL JESUITA: Conversaciones con el Cardenal Jorge Bergoglio”, libro que fue editado en 192 páginas, por la Editorial Española “Ediciones B”.
Esta idea les nació –a los periodistas-, a raíz que en el cónclave del año 2005 donde se eligió al Papa Benedicto VXI, fue el Cardenal mas votado (40) y no solo sorprendió a la  Curia por la cantidad de votos obtenidos, sino que además era latinoamericano.
Cuando fue elegido máximo pontífice el año pasado, la editorial publicó nuevamente el libro pero esta vez con el Titulo “El Papa Francisco: Conversaciones con Jorge Bergoglio”.
En las 200 páginas de la nueva edición y con el mismo prólogo del Rabino Argentino Abraham Skorka, los periodistas hacen un racconto por la vida personal y religiosa del Papa.
El sacerdote nos conversa sobre la emigración a la Argentina de su padre y sus abuelos desde un pueblito al norte de Italia llamado Portacomaro (Piamonte) en el año 1929, de lo sacrificada que fue su infancia y su juventud. Comenta el despertar de su devoción religiosa gracias a las conversaciones con la Hermana Dolores, que lo asistió mientras estaba gravemente enfermo de una pulmonía. También se explaya lo complejo que fue su ingreso al seminario de los Jesuitas a la edad de 21 años y evoca ampliamente el concepto de familia y la unión que debe existir entre ellos. Citando una graciosa anécdota, reconoce antes sus interlocutores, que en el confesionario antes de iniciar el rito, le consulta a los feligreses: ¿juega Ud., con sus hijos?
También trata el tema de su participación en el gobierno Militares de Argentina, argumento que fue muy manoseado cuando recién fue nombrado Papa, cuenta las diligencias que realizó desde tener que sacar del país a un sujeto buscado por los militares con su propia cédula de identidad pues eran muy parecidos; como escondió en su antiguo colegio a tres seminaristas, para concluir narrando las veces que tuvo que entrevistarse con el General Videla y con el Almirante Massera para interceder por las personas secuestradas.
En síntesis es un libro interesante, a veces pareciera que es una conversación entre el lector y Francisco I, ameno y por sobre todo, se conoce la dimensión humana del Papa. 
Recomendable que sea leido.