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jueves, 3 de abril de 2014

Conversaciones de Historia y Policías

La Pascua Policial

 

Transcurría la década del 1900, la fuerza laboral del país gradualmente comenzaba a organizarse para defender sus derechos laborales, a las Mutuales les siguieron las Mancomunales -organizaciones obreras nacidas en las zonas mineras-, dando origen a un clima de inestabilidad político-social.

A esta agitación social, se ha denominado históricamente “la cuestión social”.

Presidente de Chile era don Juan Luis Sanfuentes (1915-1920), quien llegó al Gobierno en una reñida disputa electoral con su más cercano opositor el abogado Javier Figueroa Larraín, debiendo el Congreso Nacional dirimir entre ambos candidatos.

Su gobierno es considerado como una administración moderada, con grandes adelantos en obras públicas y educacionales. Promulgó la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria (20.08.1920), participó al término de la Gran Guerra en la creación de la Sociedad de las Naciones (1919) y tuvo que soportar las presiones diplomáticas de los países beligerantes para que Chile participara en conflicto, pero supo mantenerse en una posición neutral.

Al mismo tiempo, el 15 de Junio del año 1916 mediante el Decreto Supremo  N° 2490 fue nombrado Prefecto de la Policía de Santiago al Teniente Coronel de Ejército don Rafael Toledo Tagle, con la misión de reorganizar la policía capitalina. Asumido su puesto, dispuso –entre otras actividades-, el permanente adoctrinamiento de los guardianes mediante las academias de Oficiales y de Tropa, instauró el Seguro Mutuo de Vida y dispuso de una cuota mortuoria para su personal.

Su obra mas trascendental fue el haber enunciado las directrices para que se redactaran los 17 Reglamentos que, aprobados por el Presidente de la República, comenzarían paulatinamente a regir los servicios policiales.

El día 25 de Diciembre del mismo año, instauró en las distintas Unidades Policiales de Santiago, una fiesta para los hijos de los guardianes llamada “La Pascua Policial”, fiesta que se realizaba en el cuartel de la Prefectura ubicado en la calle San Pablo entre El Peumo, actual Amuntegui y Teatinos, donde funcionaba además la 1°, 3° y 5° Comisaría, por contar este edificio con un amplio patio interior que deslindaba hasta la calle Sama, actual General Mackenna, permitió que cada unidad policial instalara un kiosco para la atención de sus respectivas dotaciones con sus familiares.

Tal fue el éxito de esta fiesta y la importancia adquirida, que en el año 1921 debido al aumento de los participantes, tuvo que trasladarse su organización al “Stadium Policial” perteneciente a la Brigada Central de la Policía, ubicado en los terrenos de la ribera sur del Río Mapocho, hoy avenida Balmaceda, (Parque de los Reyes), participando en ese año, el Presidente de la República y sus Ministros. 

Pero fue el 14 de noviembre el año 1924, que se reglamento esta actividad, dictándose la Circular N° 14 de esa fecha, señalando su primer articulo que se fijaba el día 25 de Diciembre para celebrar la Pascua de los Guardianes. El articulo siguiente señalaba los requerimientos para su organización describiendo que en esas fiestas se repartirán a los Guardianes y sus familias “dulces y refrescos, y se procurará dar a los niños juguetes y algunos artículos de utilidad práctica como ser “vestiditos” y zapatos”.


Esta iniciativa perdura hasta el día de hoy, siendo un claro ejemplo de la tradición Institucional. 

lunes, 17 de marzo de 2014

Goliat, el fin de los mares


 Llegó a mis manos durante el verano pasado, el libro  “Goliat, el fin de los mares”, es un Thriller de 520 páginas del escritor estadounidense que trabaja para el NY Times, Steven Robert  Alten (autor de la trilogía Maya: El Testamento Maya, La resurrección Maya y Apocalipsis Maya).
En el ejemplar, narra los adelantos futuristas de la inteligencia artificial al diseñar y desarrollar su protagonista -Rochelle "Rocky" Jackson-, una computadora llamada “Hechicera” la que fue instalada en un poderoso submarino nuclear norteamericano, cuyos planos fueron destruidos por su antiguo amante Gunnar Wolfe, quien había sido acusado de traidor a su país
Esta nave que tiene la forma de una manta raya, está dotada de los adelantos más complejos en telecomunicaciones, armamento y navegación y, además, esta equipado con un arsenal de armas nucleares.
La navegación, defensa y las decisiones en general, esta gobernada íntegramente por “Hechicera” que posee una inteligencia artificial y que tiene la capacidad de detectar y repeler el peligro y es más, puede absorber conocimientos propios y actuar decididamente por sus experiencias.  (Esta historia me recuerda la película de Stanley Kubric “2001 la Odisea del Espacio” donde nos muestra una incipiente inteligencia artificial en la computadora HAL 9000, que dominaba la nave y se comunicaba con la tripulación a través del habla).  
La trama continúa entre la conspiración de China, el submarino que desaparece del Departamento de la Defensa de EE.UU y el hundimiento de una flota de buques de guerra norteamericana liderada por el portaaviones USS Ronald Regan.
Aquí, no plantea varias reflexiones que el lector deberá hacerse: por ejemplo, de que forma se pueden regular los avances en la tecnología para ser usados en beneficio de la humanidad y no en la construcción de armas para su exterminio. De la misma forma, se debe imaginar –el lector-, como afrontar la vida si la inteligencia artificial se convierte en realidad.
En síntesis, es un libro entretenido y ameno (no más que eso) que, para los que les gusta la trama futurista y de aventura, deben leerlo.


domingo, 9 de marzo de 2014

Adquiriendo experiencia fotográfica


Jugando con el macro


Festival de colores


Hacia el horizonte


¿Que esperara?


Un acierto de la majestuosidad del océano



Emprendiendo el vuelo

miércoles, 19 de febrero de 2014

FRANCISCO I



Dos periodistas Argentinos -Sergio Rubir y Francesca Ambrogetti- convencieron después de tanto insistir, al Cardenal Argentino Jorge Bergoglio para que le concediera una entrevista. El  resultado lo encontramos en el libro titulado “EL JESUITA: Conversaciones con el Cardenal Jorge Bergoglio”, libro que fue editado en 192 páginas, por la Editorial Española “Ediciones B”.
Esta idea les nació –a los periodistas-, a raíz que en el cónclave del año 2005 donde se eligió al Papa Benedicto VXI, fue el Cardenal mas votado (40) y no solo sorprendió a la  Curia por la cantidad de votos obtenidos, sino que además era latinoamericano.
Cuando fue elegido máximo pontífice el año pasado, la editorial publicó nuevamente el libro pero esta vez con el Titulo “El Papa Francisco: Conversaciones con Jorge Bergoglio”.
En las 200 páginas de la nueva edición y con el mismo prólogo del Rabino Argentino Abraham Skorka, los periodistas hacen un racconto por la vida personal y religiosa del Papa.
El sacerdote nos conversa sobre la emigración a la Argentina de su padre y sus abuelos desde un pueblito al norte de Italia llamado Portacomaro (Piamonte) en el año 1929, de lo sacrificada que fue su infancia y su juventud. Comenta el despertar de su devoción religiosa gracias a las conversaciones con la Hermana Dolores, que lo asistió mientras estaba gravemente enfermo de una pulmonía. También se explaya lo complejo que fue su ingreso al seminario de los Jesuitas a la edad de 21 años y evoca ampliamente el concepto de familia y la unión que debe existir entre ellos. Citando una graciosa anécdota, reconoce antes sus interlocutores, que en el confesionario antes de iniciar el rito, le consulta a los feligreses: ¿juega Ud., con sus hijos?
También trata el tema de su participación en el gobierno Militares de Argentina, argumento que fue muy manoseado cuando recién fue nombrado Papa, cuenta las diligencias que realizó desde tener que sacar del país a un sujeto buscado por los militares con su propia cédula de identidad pues eran muy parecidos; como escondió en su antiguo colegio a tres seminaristas, para concluir narrando las veces que tuvo que entrevistarse con el General Videla y con el Almirante Massera para interceder por las personas secuestradas.
En síntesis es un libro interesante, a veces pareciera que es una conversación entre el lector y Francisco I, ameno y por sobre todo, se conoce la dimensión humana del Papa. 
Recomendable que sea leido.

domingo, 19 de enero de 2014

La Policía Municipal en el conflicto bélico del Pacifico

Mientras tanto, Bolivia había suscrito con Perú el 6 de febrero de 1873 en la ciudad de Lima, un pacto secreto denominado “Alianza Defensiva”, también conocido como el “Tratado Rivas Agüero – Benavente” cuyo eje central era la ayuda militar en la defensa de toda agresión externa que tuviera cualquiera de los países signatarios de la alianza.

Cinco años después que se firmara el tratado, el Gobierno de Bolivia regido por el General Hilarión Daza, decretó unilateralmente el alza en los gravámenes al salitre que se importaba, perjudicando a la industria nacional instalada en la zona norte del país. Al no ser acatado por el Gobierno Chileno este impuesto, por considerar que infringía el artículo 74 del contrato suscrito entre ambos estados en el año 1874, Bolivia propuso el remate de la mayor empresa chilena del rubro, la “Compañía de Salitre y Ferrocarril de Antofagasta”.

La subasta había sido fijada por las autoridades de Bolivia para el 14 de febrero del año 1879, recalando en ese día en la bahía de Antofagasta tres buques chilenos, los blindados Blanco Encalada y Almirante Cochranne y la Corbeta O’higgins. Una vez que la población se dio cuenta de la presencia de los navíos nacionales y ya avanzada la jornada, se dispersaron por el litoral, tomando posesión de los puertos de Tocopilla y Cobija el primero, en tanto que la última hizo lo similar en Mejillones. Al mismo tiempo, el acorazado Almirante Crochanne, desembarcó al mando del Coronel Emilio Sotomayor Baeza, una compañía del 1º de Línea y una compañía del Regimiento de Artillería de Marina, ocupando la ciudad de Antofagasta sin contratiempo, impidiendo a la vez, el remate de la oficina salitrera.  


Al día siguiente de haberse iniciado las campañas bélicas en el norte del País (5 de Abril de 1879), el Intendente de Valparaíso Egidio Altamirano puso a disposición del Ministerio del ramo, la Guardia Municipal compuesta por 300 hombres, conformando el Batallón Valparaíso que al mando del Coronel de Ejército Jacinto Niño (1825-1881), se unieron al Ejército en la movilización militar hacia la zona norte del País.

Lo propio hizo días después la Guardia Municipal de Santiago. Organizó con sus 500 efectivos policiales el Batallón Bulnes al mando del Teniente Coronel de Ejército José Echeverría y, al igual que su símil de Valparaíso, viajó al norte para integrarse a las tropas nacionales acantonadas en Antofagasta.

A este último, le cupo una brillante participación en las acciones castrenses. Estuvo en la ocupación de Calama, Arica, Pisagua y en la batalla de Dolores por nombrar algunas, sin embargo al no haber perdido su carácter esencialmente policial  durante las escaramuzas bélicas, al Batallón Bulnes le depararía una de las más meritorias acciones en la ocupación de Lima.

Al mismo tiempo que ocurría la invasión a la capital del Perú, su Alcalde Rufino Torrico Mendiburu al cerciorarse que su ciudad era producto de robos, asesinatos, asaltos y desmanes cometido por los propios soldados peruanos que se encontraban desorganizado, puesto que el Jefe Supremo de la República, General Nicolás de Pierola Villena había huido hacia a la sierra peruana, solicitó la intervención de los soldados chilenos para recobrar el orden y la seguridad social.

 El corresponsal en campaña del diario “El Heraldo” Daniel Riquelme, así relató los acontecimientos: “Las familias habían huido de Lima, primero porque se daba por un hecho el asalto y fuego de nuestras tropas, y después cuando ya se tuvo la seguridad de la suspensión de las hostilidades, porque Lima sufrió la afrenta última que le faltaba en su desgracia: un levantamiento interno con horrores indecibles.

Los disparos de la batalla llegaron aquí como si hubieran entrado a Santiago, sin Dios ni ley. Robos, incendios, persecuciones, asesinatos en la calle pública, nada faltó al desborde de las mas bajas pasiones, que durante una noche, como oleada de cieno y fuego, corrió por toda la ciudad”

                 Como consecuencia de este requerimiento, el General Manuel Baquedano dispuso que el Batallón Bulnes dejara de ser una fuerza militar y recobrara su identidad policial entregándole la responsabilidad de recuperar y mantener el orden de la capital Peruana y sus alrededores. Al mismo tiempo, a su Comandante el Teniente Coronel José Echeverría Lazo lo invistió con el grado de Prefecto de Policía y lo designó Vocal del Tribunal Militar de Lima.

En el Álbum Grafico de la Policía de Santiago, Honorato y Urzúa nos reseñan esta experiencia: “A la sombra del pabellón del Bulnes, Lima recobró su tranquilidad: los habitantes volvieron a sus hogares; su honra y sus vidas quedaban garantidas y recobraron, en cuanto fue posible, sus bienes robados por sus propios conciudadanos.”

Terminada la guerra del Pacífico el 20 de Noviembre de 1883 con la firma del Tratado de Ancón, el país experimentó sustanciales cambios geográficos, políticos y sociales. Se anexaron las provincias de Tarapacá y Antofagasta al territorio nacional, se incorporó definitivamente la zona de la Araucanía y los territorios al sur de de la ciudad de Temuco, como es Valdivia y Osorno al territorio nacional (1884), se promulgaron la Ley de Registro Civil y del Matrimonio Civil, se suscribió un tratado de tregua con Bolivia y se construyó el ferrocarril en la Araucanía.


Notas:
1.- La primera fotografía corresponde al Comandante del Batallón Bulnes y posterior Comandante de la Policía de Santiago don José Echeverría.

2.- La segunda corresponde a los veteranos del Batallón Bulnes  en formación de parada recibiendo un reconocimiento del Gobierno de la época.

Extracto de mi Libro 
“Policías y Carabineros, la docencia a través de la historia”
   




martes, 19 de noviembre de 2013

LAS AVES DE MI JARDIN

Y mientras  más practicaba Juan sus lecciones de bondad, y mientras más trabajaba para 
conocer la naturaleza del amor, más deseaba volver a la Tierra. Porque, a  pesar de su pasado 
solitario, Juan Gaviota había nacido para ser instructor, y su manera de demostrar el amor 
era compartir algo de la verdad que había visto, con alguna gaviota que estuviese pidiendo 
sólo una oportunidad de ver la verdad por sí misma.

Extracto de la novela Juan Salvador Gaviota  
Richard Bach.

Recibe el nombre local de Gaviota o Caucau, pertenece a la familia de los Laridae. Habita de Arica a cabo de Hornos.



Gaviota joven, su plumaje señala que tiene entre uno a dos años de edad.

La eterna espera por el alimento desde el infinito océano.

Picaflor de Atacama o también llamado del Norte, habita en la zona norte del país y pertenece al orden de Apodiforme y a la familia de Trochilinae.



Zorzal, pertenece al orden de Passeriformes y a la familia de Turdidae, habita de Atacama a Tierra del Fuego.

Queltehues, también recibe el nombres local de  Tregle, Teruteru, Tero, pertenece a la familia de charadriidae y al orden de Charadriiforme. Habita de Copiapó hasta Chiloé.


lunes, 30 de septiembre de 2013

LAS ARMAS EN LA INDEPENDENCIA DE CHILE

Cuando aún se discute –y después de haber transcurrido mas de doscientos años-, si Chile fue descubierto por Hernando de Magallanes o por Diego de Almagro, si en la causa independentista participaron ciudadanos chilenos contra chilenos –que sería una especie de revolución-, o si realmente se combatió contra un ejercito foráneo. En fin, al leer toda esta discusión académica, me saltó la siguiente duda: ¿de donde se obtenían las armas para pertrechar a los soldados del ejército patriota si hasta esos momentos no existía una industria armamentista Chilena? 

Bueno, para satisfacer mi curiosidad realice una pequeña investigación histórica, cuyos resultados lo comparto con Uds.

En el Chile colonial, estaba instaurado el “Ejercito Real de Chile”, financiado mayoritariamente por la corona española y a contar del mes de Diciembre del año 1810, esta agrupación pasó a ser la base del Ejercito Patriota con la totalidad de sus Oficiales, Soldados y equipamiento. Las armas que los efectivos militares usaban, era mayoritariamente de propiedad de cada uno de los milicianos y estas consistían en fusiles de fabricación Inglesa marca “Baker” y los “Springfield” de industria Norteamericana, además de las espadas, sables, lanzas y mosquetes.

En el advenimiento de la independencia, se vio la necesidad de contar con una producción mas holgada de armamento, por tal motivo mediante el Decreto Nº 19 de 1810, la Junta de Gobierno designó a don José Antonio Rojas para que proveyera de armas al Ejército, pero esta idea no prospero debido a la escasez de la mano de obra especializada y al desconocimiento de la industria.

La emergencia por dotar de las armas que el ejército requería para enfrentar a las tropas españolas, era cada día mayor, por tal motivo se recurrió a un sacerdote de la orden Franciscana que era conocido en la sociedad Santiaguina por sus estudio avanzados en las ciencias y tener algunas habilidades manuales. Era el Fraile José Luis Beltrán.

Pero, ¿quien era este clérigo tan comentado?

 JOSE LUIS BELTRAN (castellanización del apellido Bertrand) BUSTOS, nació en la ciudad de Mendoza en el año 1784 y realizó sus primeros años escolares en el colegio Franciscano de esa ciudad. A la edad de 16 años, siente la vocación religiosa e ingresa a estudiar el sacerdocio en el mismo convento. Para especializarse en sus estudios eclesiásticos, viaja a Santiago ingresando en la Orden de los Franciscanos. Al poco tiempo de estar en nuestro país, el Fraile Beltrán se destaca entre sus pares por sus avanzados conocimientos en las matemáticas, física y química además de sus habilidades en  las artes manuales. La relojería, herrería, mecánica y la pirotecnia serían algunas de ellas.

Con el advenimiento de la independencia Nacional –causa que él abrazó como un patriota-, el General José Miguel Carrera V., lo nombró (1812) Capellán del Ejercito con el grado de Teniente y lo designó a cargo de una incipiente maestranza que se estableció para la fabricación de armas y pertrechos militares, ubicada en lo que hoy es la calle Agustina entre Teatinos y Morandé. La organizó, asesoró a los artesanos, contrató a sus trabajadores y al poco tiempo de funcionamiento, la fabrica comenzó a dar sus frutos.

Con posterioridad a la batalla de Rancagua (1 y 2 de Octubre de 1814) en la cual participó Beltrán como un oficial del ejercito patriota y junto a sus soldados, debe  emigrar con Bernardo O”Higgins a la ciudad de Mendoza.

En su ciudad natal, conoce al Gobernador de ella, General José de San Martín, quien conocedor de sus virtudes en la organización y fabricación de armamento y pertrechos militares, lo inviste con el grado de Teniente 2° y lo designa al mando de las provisiones de armamento y munición para el ejército libertador. Fabricó cañones obues, fusiles, sables, herraduras, diseñó y fabricó las coruñas para transportar los cañones durante el cruce de los Andes. En esta travesía, organizó a los 120 mineros que lo acompañaban para asegurar que los caminos y puentes estuvieran en buenas condiciones para el paso de las tropas. Para garantizar esto último, tuvo la responsabilidad de diseñar y construir un puente tipo mecano.

A su regreso a Chile, es puesto al frente de unos talleres que mantenían los sacerdotes jesuitas situada en el callejón de la “Ollería”, hoy avenida Portugal, en el cual fabricaban ollas y artesanía en cerámica, convirtiéndola en una maestranza donde fabricó el armamento para las fuerzas patriotas.

Participó activamente en las batallas de Chacabuco y en Cancha Rayada, y en esta última pierde gran parte del armamento, logrando en 17 días reponer todo el que se había perdido y eso les permitió a San Martín y O”Higgins  enfrentar la batalla de Maipú, sellando la Independencia de Chile.

Acompañó a San Martín en el Ejército Libertador hasta el Perú y posteriormente  hasta Venezuela y, raíz de un severo altercado tenido con el General Bolívar por la fabricación del armamento para su ejercito, cae en una profunda depresión y trata de suicidarse. Fue recogido por una familia amiga y trasladado a la ciudad de Buenos Aires, fallece con sus facultades mentales perturbadas el 8 de Diciembre de 1827.